II. Prioridades del Programa de Subvenciones para el 2008
Tema B: Envejecimiento Saludable
Adaptar los servicios de atención de la salud dirigidos a los adultos mayores: El modelo de prevención.
Hemos pasado de vivir sólo hasta el final de la vida reproductiva, muriendo por causa de alguna enfermedad aguda; a incrementar la expectativa de vida y vivir los años ganados con enfermedades crónicas. En las Américas hay aproximadamente 94 millones personas con 60 años de edad o mas. El 44% viven en América Latina y el Caribe. Para 2025, se espera que el número de personas de 60 años y mas que viven en las Américas alcance la cifra de 194 millones; 98 millones (1 de cada 7 personas) vivirán en América Latina y el Caribe. A excepción de la población que vive en los cordones de pobreza extrema más altos e implacables, la mayoría de la población sobrevivirá a las infecciones y a enfermedades parasitarias y vivirán con enfermedades crónicas.
Las experiencias con vidas longevas. El incremento de la esperanza de vida es uno de los logros principales de la salud pública; sin embargo, tener una vida mas larga no necesariamente coincide con tener una calidad de vida más alta. Las condiciones que llevan a una discapacidad y al deterioro del estado de salud afectan a muchas personas según envejecen. En algunas zonas urbanas de Latinoamérica y del Caribe, un promedio de 70% de las mujeres de 60 años y mas sufren al menos de una discapacidad, tales como la disminución de la agudeza visual, la artritis, o la incontinencia urinaria. En una encuesta sobre el estado de salud, sólo 42% de mujeres mayores y un 49% de hombres mayores respondieron poseer un estado salud bueno o excelente. A pesar de su alta prevalencia, estas enfermedades y discapacidades no son el resultado inevitable de envejecimiento. Los factores de riesgo modificables como la nutrición deficiente, la falta de actividad física, el tabaquismo y la falta de uso de los servicios preventivos y de diagnostico causan casi el 70% de disminución funcional en las personas mayores, tales como la hipertensión, el cáncer, la ceguera, las enfermedades cardiovasculares, el dolor crónico y los asuntos de salud mental (Centro Nacional para Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de Salud, 1999).
Las soluciones en el futuro; la transición desde el tratamiento a la prevención. La evolución del sector de salud es necesaria para satisfacer las necesidades cambiantes de sus clientes. En la Región, la comunidad de la salud pública ha destinado la mayoría de los recursos en los lactantes, los jóvenes y en las mujeres en edad fecunda, por lo cual algunos avances se han logrado en las áreas de la salud y reducción de las tasas de mortalidad materna/infantil. Estos esfuerzos son todavía necesarios e importantes, pero las campañas y consideraciones del sector deben también extenderse a las necesidades de atención de salud de las personas de edad.
La generación actual de las personas de edad se ha beneficiado de los antibióticos, las vacunas y el acceso a los servicios de atención de salud desde el principio y hasta el final la vida, y sí sobreviven es debido, en parte, al acceso a los servicios de salud publica y a los tratamientos mas modernos. A medida de que ellos envejecen y se jubilan de sus trabajos, muchos ya no pueden pagar por los servicios de atención de salud, los medicamentos que salvan vidas, o tratamientos que incrementan la calidad de vida. Es más, la infraestructura de atención de salud lamentablemente no tiene la infraestructura necesaria para acomodar las necesidades de salud de las personas adultas mayores, y los profesionales de la salud no están capacitados en las enfermedades o condiciones crónicas que predominan en las poblaciones de adultos mayores. Estas realidades comprometen aún más la calidad de atención que reciben las personas adultas mayores.
Las personas adultas mayores requieren y merecen un sistema de salud adaptado a sus necesidades y podemos implementar acciones que son costo efectivas y de alta calidad para lograrlo. Tenemos que asegurar que el cuidado de la salud sea continuo y comience desde la lactancia continuando hasta la vejez, evitando así las grandes brechas en los servicios de salud que existe en el presente entre el final de la edad reproductiva y la vejez. Para crear un sistema de atención de salud equitativo y de alta calidad para las personas de edad, la comunidad de salud pública debe actuar ahora para desarrollar, probar y refinar los sistemas y programas de atención de salud.
Según aumenta el número de personas adultas mayores, el sistema de atención de salud debe evolucionar para satisfacer las necesidades cambiantes de sus clientes. En estos momentos se deben tomar medidas para adaptar el sector de atención de salud y los profesionales de esta área para asegurar que las personas de edad puedan obtener acceso a los servicios de promoción, detección de factores de riesgos, asesoramiento y tratamiento de calidad necesarios a medida que las personas envejecen. También se deben incluir estrategias relacionadas específicamente con el género. Esto describe la transición del predominio del Modelo de Tratamiento de Atención de Salud al Modelo de Prevención. PAHEF desea fomentar esta transición.
Construyendo las bases para lograr la calidad de los servicios de atención de salud para los adulos mayores: ¿Qué se necesita?
Existen datos limitados de los países en desarrollo referente a los factores de riesgo de discapacidad y enfermedad en los adultos mayores, y hay pocas intervenciones en las cuales basarse. Debemos crear la evidencia fundamental para el diseño de programas y difundir las enseñanzas aprendidas para la adaptación y la replicación en un futuro próximo. Deben descubrirse y desarrollarse buenas prácticas en los países en desarrollo para la atención de la salud de los adultos mayores, documentar y diseminar investigaciones demostrativas sobre las intervenciones eficaces y apropiadas.
Se necesita trabajar en estas tres áreas específicas:
1) La educación y capacitación de los profesionales del área de la salud, las familias y las personas de edad; 2) Las herramientas y la metodología para “adaptar” al ambiente y los procedimientos de los centros de salud para cumplir con las necesidades de salud de las personas de edad; y 3) Investigación sobre cómo conducir con éxito la promoción de la salud y la detección de enfermedades en personas adultas mayores para lograr obtener un cambio del comportamiento que conlleve a un envejecimiento saludable.
Mientras reconocemos que las enfermedades crónicas tienen sus antecedentes en años más jóvenes, el programa busca apoyar propuestas que se concentren en programas innovadores de prevención, el desarrollo de protocolos de salud pública y/o las investigaciones operativas focalizadas en los individuos de 50 años o más. Las subvenciones no se otorgaran para entregar nuevos servicios o ampliar servicios ya existentes.
Los ejemplos de posible problemas/temas en mejorar la calidad de la atención de salud para las personas adultas mayores que podrían presentarse son: • El hábito de fumar cigarrillos no es suficientemente desalentado;
• Los centros de salud no hacen un examen de salud periódico a las personas adultas mayores usando género y datos específicos de edad, evaluaciones medicas basadas en la evidencia, por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas no reciben evaluaciones ginecológicas y mamogramas y los hombres no reciben pruebas específicas de antígeno de próstatas. Las endoscopias se reservan para las personas que tienen los recursos económicos para pagarlos;
• Exámenes de heces y exámenes réctales no se realizan a menudo con propósitos de detección oportuna;
• Hay una ignorancia general de la repercusión de los aumentos pequeños de la presión arterial en cuanto a la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, y existe un descuido en tratar de mantener las presiones sistólicas bajas.
• Las personas de edad con morbilidad son tratados con protocolos específicos de una enfermedad;
• Los promotores de salud no logran asumir la responsabilidad de la salud de las personas adultas mayores en su zona geográfica;
• Baja cobertura de tratamientos de salud mental y altos índices de depresión y suicidio;
• La incidencia de la diabetes y la hipertensión aumenta con la vejez, no obstante, no se encuentra una correlación entre la necesidad que existe y los esfuerzos para lograr cambios de comportamiento;
• Los centros de salud no logran educar a las familias en cuanto a la atención adecuada que necesitan las personas con demencia;
• Los hombres y las mujeres mayores no usan los servicios de salud oportunamente;
• El sistema de salud no tiene indicadores de calidad de cuidados dirigidos a los servicios de salud para las personas mayores.
Algunos ejemplos:
Un proyecto puede centrarse en el aumento del número de personas mayores que reciben un examen de salud anual en el Centro de Salud usando un protocolo basado en los modelos de la medicina preventiva para las personas de edad.
Un proyecto puede centrarse en el desarrollo de un grupo de auto-cuidado para las personas mayores, diseñado en un modelo de cambio de comportamientos apropiado con la edad y el sexo.
Un proyecto puede concentrarse en el manejo de enfermedades crónicas dirigido a personas mayores con afecciones crónicas múltiples.
Estos proyectos promoverán cambios en los estilos de vida así como la adherencia a los tratamientos y estarán diseñados para mejorar la salud y el bienestar.
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